Despertó después de 12 años en coma y reveló algo insólito


Esta es la historia de Martin Pistorius, cuya vida sufrió un giro que nadie esperaba. A sus 12 años era un chico sano y feliz como cualquier otro. Sin embargo un día se quejó de un dolor horrible en la garganta y desde ahí su destino quedó marcado.

Empezó como un dolor de garganta, los días pasaban y solo empeoraba, tanto así, que se extendía por todo su cuerpo, ya se le hacía difícil caminar decía que era una tarea dolorosa y el agotamiento en sus extremidades era tan mal que un día simplemente ya no pudo moverse más.

Los médicos que lo atendieron no estaban seguros de qué estaba causando este mal, hasta pensaron que era meningitis criptocócica, realizaron todos lo análisis y tratamientos necesarios pero todo fue en vano.

Después de un año los médicos afirmaron de que se trataba de un trastorno neurológico degenerativo. A sus 14 años entró en coma, ya no podía moverse ni hablar o responder a estímulos, por esa razón los médicos aseguraron que el joven era incapaz de oír, sentir o entender lo que pasaba en su alrededor.

Lo que nadie sabía o se imaginaba era que a sus 19 años empezó a estar consciente de la situación en la que estaba, ya escuchaba y veía aunque no era capaz de moverse y así alertar a las personas que estaban a su alrededor.

Durante varios años estuvo encerrado en su propio cuerpo sin poder hacer ningún tipo de movimiento para comunicarse. La frustración más grande de Martin era no poder decirle a su madre la excelente persona que había sido para él, y también a quien escuchó desear en varias ocasiones que muriera porque no quería que sufriera más.

Transcurrido 10 años una enfermera que estaba encargada de realizar la rehabilitación fue la que se percató de que Martin respondía a estímulos con su mirada y gestos. Los padres del joven rápidamente les avisaron a los médicos quienes realizaron pruebas que comprobaron que las sospechas de la enfermera eran ciertas y empezaron a trabajar en la recuperación del joven.

En la actualidad el joven Martin, está felizmente casado y se desempeña como cualquier otro hombre, con una diferencia que se comunica a través de un ordenador con software de comunicación. Martin asegura que esa experiencia le enseñó que todos deben ser tratados por igual y con respeto sin importar la condición en la que se encuentre. En una entrevista aseguró que gracias a esta experiencia por fin entendió la importancia de tres cosas fundamentales: Fe, esperanza y amor.


Fuente: elciudadano.cl.

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